Opinión sobre tratado en la Habana del presidente de Fedegán

Carlos Alberto Gutierrez RobayoEl presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie Rivera, habló para DIARIO DEL HUILA sobre su visión de la paz en el país. Aseguró que los ganaderos del Huila han puesto una alta cuota de sangre y sacrificio por cuenta de la persecución de la guerrilla de las Farc y otros actores armados. Reveló que en Fundagán ya tienen 7600 casos documentados de productores que han sido víctimas de la violencia.

Como dirigente gremial de un sector que ha puesto una cuota bastante alta de ganaderos asesinados o secuestrados, ¿qué piensa de los diálogos de La Habana que buscan la paz?

Yo creo que hay departamentos que están mucho más expuestos que otros. El Huila es una región que en los últimos 50 o 60 años de accionar criminal de estos grupos armados siempre ha puesto la mayor cuota de sangre y de sacrificio.

Desde el secuestro de Oliverio Lara a la fecha son muchos los huilenses que han pagado un alto costo por las equivocaciones de los que gobiernan, especialmente de quienes lo hacen con una visión centralista o muy bogotana. En consecuencia estos diálogos de La Habana que creen llevar a una falsa paz lo que han hecho es volver a generar fenómenos de inseguridad en departamentos que como el Huila les tocó pagar muy duramente cuando fue lo del Caguán.

¿Piensa usted que la historia del Caguán se está repitiendo?

La historia no se puede repetir, calcada, porque vuelven a cometerse las mismas equivocaciones. Yo me he venido oponiendo a estos diálogos por múltiples razones y hoy claramente son más evidentes.

¿Cuáles son sus razones para oponerse a los diálogos de La Habana con las Farc?

Uno, porque las Farc terminaron siendo un grupo narcoterrorista y ese terrorismo lo ha llevado a cometer con frecuencia graves violaciones a los derechos humanos. Es evidente que no pueden ser ni indultados, ni amnistiados que es lo que ellos quieren para volver a tener los escenarios políticos que reclaman.

El segundo tema tiene que ver con las víctimas. No ha habido una sola postura medianamente sensible frente a tantas víctimas como es el caso del ganadero Eduardo Castillo Cuenca, que ustedes recientemente publicaron en el DIARIO DEL HUILA. A él lo asesinaron impunemente.

El tercer caso es el narcotráfico. Fíjese que hace poco los norteamericanos volvieron a pedir en extradición a dos de los negociadores que están en La Habana, porque ellos siguen en la línea de mantener la misma política en materia de lucha contra el narcotráfico. Por consiguiente, el Gobierno Nacional ha venido reiteradamente, en mi opinión, engañando a la opinión pública creando falsas expectativas de una paz que en algunos casos sería una paz impune, pero que indudablemente terminaría por no calzar con lo que la sociedad piensa sobre este tema.

Entonces, si no es de esta manera, ¿cómo debería negociarse la paz?

Usted y miles de opitas y colombianos cumplimos con la ley, cumplimos unas normas mínimas de convivencia. Cuando la Constitución y la ley, que es lo que hace que un país sea respetado, hace que todos los ciudadanos las cumplan, yo creo que ahí se empieza a caminar en la dirección correcta. Cuando el padre de familia llega a la casa borracho y después le pide al hijo que no tome es muy difícil seguir ese ejemplo.

Los estados deben enviar mensajes claros a la sociedad para que sepa que aquellos que violentan la ley obligatoriamente deben tener un castigo. Por supuesto, si estos señores un día toman la determinación de dejar las armas, de devolver los secuestrados, de no volver a cometer ningún acto de terror, por supuesto que el Estado colombiano debe estar en la disposición de reconocer ese paso y en consecuencia brindarle mecanismos de sometimiento a la justicia que permitan aplicar una justicia transicional, es decir, conmutar unos delitos que pueden tener una pena alta por violaciones a la ley, a pagar una cantidad menor de años de cárcel, pero lo que no puede ser es que estos violentos pretendan que la sociedad claudique para imponer su visión de sociedad que no es la mejor.

Hace algunos años ustedes presentaron la primera edición de “Acabar con el olvido”, un texto elaborado por Fundagán para hacer visibles los casos de ganaderos que han sufrido la violencia, y recientemente publicaron la segunda parte de esa investigación, ¿qué novedades hay en este trabajo?

Yo creo que el esfuerzo que ha hecho la Fundación Colombia Ganadera (Fundagán) es muy importante para el sector porque los victimarios de ayer, es decir, las Farc y todos los grupos violentos hoy pretenden hacerse reconocer no como victimarios, sino como víctimas y a sus víctimas ganaderas que han sido objetivo militar permanente quieren convertirlas en victimarios y que no sean consideradas como víctimas como lo han sido.

En la primera edición tuvimos un consolidado de víctimas ganaderas que recogió y agrupó, región por región y modalidad delictiva, los nombres de 3293 víctimas ganaderas.

Por consiguiente “Acabar con el olvido” no tiene otro propósito, sino ese. De esta nueva edición ya tenemos más de 7600 casos documentados de ganaderos víctimas de todos los actores armados, incluidos los paramilitares. Porque el ganadero al margen de toda consideración es un ciudadano respetuoso de la ley que lo que busca es la protección del Estado y el Estado está obligado a reconocer esa condición.

¿Hacen algún acompañamiento a esas miles de víctimas a través de Fundagán?

Claro que sí. La Fundación Colombia Ganadera (Fundagán), previo a la entrada en vigencia de la Ley 1448 de 2011, lanzó el Programa de Acompañamiento de las Víctimas Ganaderas de la Violencia (Pavic), con el fin de ofrecer apoyo jurídico y de forma gratuita a los ganaderos que han resultado perturbados dentro del conflicto. Por ello se establecieron 87 proyectos locales que les permite a los ganaderos solicitar ayuda a la fundación.

Una vez entró en vigencia la Ley, la fundación desde el año 2012 empezó a realizar las jornadas de acompañamiento en los diferentes departamentos. Desde ese momento se comenzó a divulgar el Pavic y también se dieron a conocer los derechos que les fueron vulnerados a los productores. Posteriormente, empezaron a llegar las solicitudes de los ganaderos y se estableció un contacto y asesoramiento jurídico a las víctimas.

Cerca de 2000 ganaderos víctimas del conflicto armado manifestaron interés de que su historia de vida fuera publicada en ′Acabar con el olvido: segundo informe.

Fuente diariodelhuila.com

Carlos Alberto Gutierrez Robayo

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